FERNANDO GARCIN.
Música y poesía. Spoken Word 1989-2006. Tiempo y Detalles.
Hay tiempo, y detalles.
Escribía letras de canciones tanto como poesía. Tal vez
siempre lo había hecho. Recitaba con música, y con
músicos, desde que empecé a absorber música y
poesía de adolescente y a transpirarla después en bares y
locales oscuros allá en el 79’.
Tenía la intuición de dónde podían ir las
palabras al sonar la música. 1996 trajo la voz atrevida del
tímido Cantante Mudo. Otro paso. Creo que salí de viaje
porque quería jugar y que me gustaría regresar
sólo si el juego es, aún, divertido.
La velocidad es algo que
en ocasiones sólo las nubes y los desorientados pueden medir. La
lentitud es una percepción del descrédito en los tiempos
modernos (...) Si me aqueja la prisa dejo de escribir, de hablar, de
querer... Las vidas interesantes son vidas en particular, están
fuera del tiempo histórico, avanzan lentas, y están en
los paréntesis. En las cunetas del mundo virtual disfrazado de
realidad (...) En cualquier otro
país, lejos de mi casa, de mi ciudad, es donde, por un momento,
creo saber de dónde soy, a dónde pertenezco y donde mejor
me siento. Lejos de lo conocido y previsible. Extranjero, eso soy y eso
somos. Los poemas estaban escritos al ritmo de una música
incierta. Quizá pertenezca a una generación ligeramente
extraviada, la de los nacidos en los años 60, y que en la
segunda mitad de los 70’,
en su adolescencia, lo absorbían todo sin control ni
premeditación. El punk y el jazz, el folk ácido sin pulir
y el rock. Siempre sonaba música mientras escribía. Como
ahora. Oigo los pasos de estación. Todos los que me han
acompañado en estos años de andar por el alambre sin red.
Toda esa gente que vaciaba el jarro de agua y se jugaba sus cartas sin
miedo. Lo que más se acerca al gozo es esa sensación de
andar derrapando, al borde de perder la trazada y salirse en la curva,
y encontrar puerto para tantos barcos a la deriva, en la corte del Rey
Escarlata. Así encuentran acomodo mediante extrañas
asociaciones los años y los detalles.
Fernando Garcín. (“La Segunda lluvia. Libro de Tiempo y Detalles”, 2006)
“Tiempo y Detalles
–Antología 1996/2006” está editado por Comboi
Records en la modalidad de disco-libro y, en este caso excepcional, en
formato digipack junto con un libro de 80 páginas con letras,
poemas, relatos, fotos, dibujos, etc…

Ah, “On n’est pas sérioux, quand on a dix-sept ans”. Coleccionaba
los Ozono, y descubría las grabaciones de jazz de Prestige, los
discos de The Kinks, Grateful Dead, Smash, y Pau Riba. Resonaban las
ondas planetarias, antes de la riada y había sangre en los
surcos y reinaba el Deseo… Leí “La historia de Sant
Michelle” de Axel Munthé, según edición
heredada de mi padre; el Proust de mis abuelos; Rayuela; dejé
sin terminar la colección de Flash Gordon por Alex Raymond;
Aguilera, Río Nuevo, Star Books me trajeron a Thomas de Quincey,
a Poe, a Rimbaud, los escritos fragmentados de Jack Kerouac donde se
mezclan el haiku, el diario, el be bop y el blues... Me llegaban los
escritos de Marx y me iba detrás de Nietzsche, Spinoza,
Stevenson y el doble vinilo de las grabaciones de Blue Note de los
años 50’,
toda la música de Bach de mis padres, Sinatra, y la nueva
última ola salvaje, Elvis Costello, The Clash, The Jam, Ian
Dury, mi querida Patti Smith… fiestas de nochevieja y
pérdidas y ganancias. En el cine-club cercano al bar del
jukebox, pasaron por primera vez a finales de los 70’
la película de Wim Wenders ”Im Lauf der Zeit”,
“En el curso del tiempo”… (Fernando Garcín.
“La Segunda Lluvia. Libro de Tiempo y Detalles”. Comboi Records, 2006)

Fernando Garcín que publica poesía desde mediados de los 80’, trabaja en los años 90’
en la tarea de enlazar la poesía con la música, como un
viaje en que la música tiene que acercarse y plegarse al texto y
la voz, y no al contrario. Lo habitual es que se ponga texto y luego
voz a una música existente, y en este caso el trabajo, y el
desafío es encontrar la música para un texto y
después o al mismo tiempo para una voz que la recita o la canta
según el aliento y la intención e idea con que surgen
esas palabras.
Así es como llega Fernando Garcín a incorporar los
términos de “canción hablada”, de
“poetemas” (musicales), o de canciones que igual puede
cantar que recitar, siempre dentro de una estructura en que convergen
la música y la voz, y se acompasan.
Las canciones recitadas o cantadas del CD “Tan
fiero tan frágil” realizado en 2003 con Néstor Mir,
fusionando los poemas y textos de Garcín con la música de
Mir, en formato de canciones habladas., y el proyecto más
reciente “Tiempo y detalles” en que ha estado trabajando
Fernando Garcín entre 2004 y 2005 suponen sólo sus
últimos y más recientes trabajos
poético-musicales, después de “Breve Idilio”
realizado entre 1988 y 1992 con los músicos de pop y jazz Salva
Ortiz y Vicente Sabater y la músico de folk tradicional y
clásica Maribel Crespo; del CD “La Mejor Hora” editado en 1998 –con la
Troupe, una reunión de músicos de diferentes estilos,
desde el rock al folk, desde el blues al jazz o la clásica, con
colaboraciones de músicos como Agus Enguídanos, Cisco
Fran, Mara del Alar, Maribel Crespo, Edu Marín o Julio
Bustamante - y “Vash Gon” –con el músico
Carlos Carrasco, realizado en el año 2000-.
Este viaje poético-musical, apuntado con anterioridad en los recitales de finales de los 80’
y 1992 con Breve Idilio, empezó públicamente, con su voz
y el acompañamiento de músicos, en el año 1996 con
"La Ronda", un libro de
poemas que escribió el autor con un lenguaje cercano a la
canción, inspirándose en el contacto con el ambiente
cultural de Valencia y las historias de sus calles, libro que al
editarse fue presentando invitando a músicos diversos a
acompañarle durante 2 años en las salas donde actuaba, lo
que dio forma al citado CD “La Mejor Hora”. Un viaje del que ofrece un resumen amplio y variado la antología “Tiempo y Detalles”, donde se incluyen temas de sus discos anteriores citados junto con 8 temas inéditos
grabados entre 2004 y 2006. El mundo poético-musical de
Garcín, desde los postemas a las canciones, se pretende ajeno al
mundo de las últimas etiquetas musicales, y sigue el
rastro de una tradición que viene de ciertos trovadores de la
música tradicional mediterránea, centroeuropea y
anglosajona, desde Dylan a Leonard Cohen, desde Brel a Patti Smith o
Tom Waits; la tradición de la chanson francesa, la vena
punk-rock-folk poética, y la que se entrelaza con la
música clásica, y al mismo tiempo con los alientos de
recitado musical, el blues hablado, el rap, el hip-hop, el jazz y el
swing, las exploraciones musicales y poéticas, el aliento de la
generación beat y otros experimentadores de la voz y la palabra
en diálogo con la música. Todas
las estaciones, en suma, donde confluyen el viajero del poema y el tren
de la música.... Algo que hacer con tiempo y detalles y que
él llama “la segunda lluvia”. Igual cabe Bach, que
el jazz, que un organillo de feria que un niño diciendo
da-da-da-da o los cuentos populares. Circula por la frontera
balanceante, cual cuerda de tender las ropa, de la palabra
poética y el sonido imaginado. No busca ser rígido ni
perfecto, no busca el impacto antes que la ternura, busca el roce de
una caricia y la emoción y el alma que nos lleva por un camino
con corazón.
BIBLIOGRAFIA del autor.